Reflejos de Naturaleza » paisajes http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 Somontano de Barbastro http://www.asafona.es/revista/?p=3506 http://www.asafona.es/revista/?p=3506#comments Thu, 30 Aug 2012 23:57:45 +0000 Julián López http://www.asafona.es/revista/?p=3506

La comarca del  Somontano de Barbastro se sitúa en la zona central de la provincia de Huesca, extendiéndose entre las sierras exteriores del Pirineo y las vastas llanuras monegrinas. Su nombre hace referencia al hecho de que la mayor parte del territorio se sitúen en el piedemonte de las sierras prepirenaicas.

Es una comarca variada en paisajes, rica en historia y en patrimonio cultural, además de ser un paraíso para los amantes de la aventura y la naturaleza.

Os presento una galería de fotografías tomadas en los alrededores de Salas Altas en el mes de mayo de este año.

Texto: www.somontano.org

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Montañas del alto valle del Cinca http://www.asafona.es/revista/?p=3275 http://www.asafona.es/revista/?p=3275#comments Wed, 11 Apr 2012 11:46:02 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=3275

Tres Sorores y Tres Marías y barranco de La Pardina desde La Estiva

Las altas montañas del valle del río Cinca guardan algunos de los rincones más fotogénicos y carismáticos de todo el Pirineo.
El río Cinca y sus primeros tributarios: Barrosa, Cinqueta, Irués, Yaga y Bellos forman bonitos valles en el sector oriental de la comarca de Sobrarbe. Son, por este orden, los valles de Pineta, Barrosa, Chistau, Irués y La Valle, Escuaín y Añisclo.

A pesar de que resido hace ya muchos años en Zaragoza, el haber nacido en Ainsa me ha permitido ir conociendo estas montañas desde la niñez y recorrerlas sin prisas a lo largo de los años. En este artículo me centraré en las montañas y altos picos de esta parte del Pirineo, tratando de enumerar aquellos lugares más fotogénicos y accesibles, que constituyen excelentes atalayas para observar a estas montañas en su plenitud.

Castillo Mayor desde los prados de Sensa

Cuando fotografiar las montañas
La mayoría de las personas visitan estas montañas bien entrado el verano, especialmente en agosto. Es lógico, es cuando la mayoría tenemos vacaciones y cuando son más accesibles por la ausencia de nieve. A mí, particularmente, es cuando menos me gustan, pues además de encontrarnos con muchos otros visitantes, las veremos secas, sin nieve, y no parecen verdaderas montañas.

En otoño, o a veces al inicio del invierno, pequeñas nevadas tiñen de blanco los picos, mientras que las pistas y sendas de aproximación están despejadas de nieve y permiten ascender con facilidad. Además, la atmósfera suele estar más limpia que en el verano y hay mucho menos riesgo de tormentas eléctricas o de agua. Para mí esta es la época ideal para intentar pillar algún amanecer o atardecer, ya que además amanece tarde y así el madrugón no es tan severo y nos permite descansar mejor. Los buenos fotógrafos dormirán en la montaña para ver las primeras luces, pero yo, particularmente, siempre he sido perezoso para ello y actualmente mis obligaciones familiares me lo impiden.

Panorama del valle de Pineta desde La Estiva

Si los dos momentos mejores del día son el amanecer y el atardecer, generalmente en la montaña hay más bonitos amaneceres que atardeceres, ya que las nubes y brumas ascienden a medida que transcurre el día. Pero bueno, el amanecer siempre tiene el riesgo de madrugar para encontrarlo todo encapotado, pues ya sabemos que en las montañas los cambios atmosféricos son muy rápidos. De todas formas, la elección de amanecer o atardecer dependerá de nuestras posibilidades de tiempo disponible y de la orientación de las montañas que queremos fotografiar: nada mejor para ello que planificarlo previamente en un mapa.

La otra época más bonita para contemplar las montañas es el final de la primavera e inicios del verano, especialmente el mes de junio y también el de julio. De nuevo la montaña es más fácilmente accesible, y el verdor de los valles primaverales contrasta con la nieve de las alturas. Es verdad que en esta época últimamente asciendo poco a los altos valles y montañas, pues la primavera depara miles de posibilidades, siempre repleta de flores, insectos, pájaros, siempre falta tiempo para tantos proyectos.

Atardece en Tres Marías desde las cercanías de Cuello Arenas

Añisclo y Yaga: Tres Sorores y Tres Marías
Un lugar perfecto para contemplar las Tres Sorores y Tres Marías, y los valles de Añisclo y Ordesa, es ascender en vehículo desde Nerín hasta Cuello Arenas. En verano se puede recurrir a los minibuses previo pago, pero generalmente, durante el invierno es posible subir con vehículo privado mientras están en funcionamiento las pistas de esquí de fondo. Desde allí, en sólo 30’ o 45’ a pie se alcanza La Estiva, con preciosas vistas al atardecer sobre el Monte Perdido y las Tres Sorores, Tres Marías y Añisclo. En 1h 15’ podemos alcanzar el mirador de Ziarracils, perfecto para ver Ordesa y las Tres Sorores al atardecer. Preciosas son las vistas de atardecer desde Sierra Custodia, con Ordesa y Añisclo a nuestros pies, aunque cuesta casi 2h desde Cuello Arenas.

Otra preciosa vista, mucho más cómoda, a pie de coche, es contemplar el cañón de Añisclo flanqueado por Mondotó y Sestrales desde el ascenso al pueblo de Vió, concretamente desde el alto de Larviesa.

Entre Puértolas y Bestué, una pista asciende a Plana Canal y Sensa, una preciosa atalaya sobre los cortados de Añisclo, donde al amanecer se contemplan bellas estampas con las Tres Sorores y Tres Marías como telón de fondo, especialmente si caminamos hacia las Sestrales. Las Sestrales se alcanzan a 2h a pie desde la cadena que cierra la pista en Plana Canal, y constituyen un espectacular balcón sobre el cañón de Añisclo.

Plana Canal también presenta bonitas vistas de atardecer sobre Castillo Mayor y el macizo de Cotiella-Sierra Ferrera. También podemos desde Plana Canal ascender a Basones, a 1h 15’ a pie, desde donde veremos además el valle del Yaga enmarcado por la Sierra de las Sucas, aunque desde aquí, esta Sierra tiene mejores luces al atardecer.

Peña Llerga y Cotiella desde Puértolas

Antes, durante el mismo ascenso a Sensa en vehículo, la pista nos acerca prácticamente a Cuello Ratón, desde donde también hay buenas panorámicas sobre la Sierra de las Sucas y el Valle del Yaga, de nuevo mejor al atardecer.

Cotiella y sus estribaciones desde el valle del Cinca
Los alrededores de los pueblos de Puértolas y Tella son bonitas atalayas para contemplar el macizo de Cotiella y el resto de montañas propias de su manto de corrimiento, sobresaliendo Peña Llerga y Peña Montañesa con la Sierra Ferrera. Eso sí, se prestan especialmente para los atardeceres.

El Valle de Pineta
El Valle de Pineta, con las Tres Sorores, Tres Marías y la Sierra de las Sucas cayendo vertiginosamente hasta el mismo río Cinca constituye en sí mismo uno de los lugares más espléndidos de todo el Pirineo.

Pineta desde la sierra de Espierba

El amanecer es el mejor momento para contemplar la fuerza de estas montañas, pues las luces se cuelan pronto a lo largo del valle glaciar. El pueblecito de Espierba es un buen comienzo para observar las primeras luces sobre estas montañas. Desde allí, una pista asciende a Diera, otra a la Sierra de Espierba y el collado Sarratillons, ambas con bonitas vistas, pero la más espectacular es la que asciende a La Estiva, que está cerrada al tráfico rodado. En la Estiva, que se alcanza tras 10km de pista y 3h a pie, a unos 2.000 metros de altitud, nos situamos en una atalaya perfecta para contemplar las montañas y el valle. Si no nos atrevemos con el ascenso a La Estiva, podemos subir desde el Parador de Monte Perdido a La Larri y, siguiendo el sendero GR11 subir hasta donde consideremos.

Monte Perdido desde Espierba

Pero si queremos contemplar más de cerca el Monte Perdido y su mítico glaciar, sumido en una preocupante regresión, deberemos ascender hasta el Balcón de Pineta y el ibón de Marboré, en una dura ascensión de 4h que no es posible hacerla con nieve debido a su vertiginosa senda y el riesgo de aludes.

Glaciar de Monte Perdido y Cilindro desde el ibón de Marboré

Un lugar con una vista espectacular sobre Pineta y sus montañas es el Mallo Gran, colgado cual pájaro sobre el valle. Pero para llegar a él es preciso realizar un fuerte ascenso de unas 4h 30’ desde Revilla o desde la pista que asciende por encima del dolmen de Tella.

El valle de Chistau
A través del bello valle de Chistau podemos alcanzar tanto montañas del macizo de Cotiella como del alto Pirineo Axial. Puntos bonitos y muy accesibles para visitar Cotiella son por ejemplo el Ibon de Plan o Basa de La Mora (a sólo 20’ a pie desde el final de la pista). Desde el Ibón se puede ascender a la Peña Mediodía en 1h 45’ más, con bellas vistas sobre el valle, sus pueblos y más a lo lejos las altas montañas de Culfreda, Bachimala y Posets.

Posets o Llardana y los Eriste desde El Montó

Desde Plan se alcanza el collado de Sahún, desde donde un corto paseo de 30’ nos lleva a la Cazanía, con bellas vistas sobre el macizo de Cotiella al amanecer; y también bonitas panorámicas sobre el valle de Benasque y el macizo de la Maladeta.

Existen múltiples puntos para observar los altos macizos del valle: Culfreda, Bachimala, Posets o Llardana y Eriste o Bagüeñola, pero mi favorito es el Montó (2478 m). Para ello ascenderemos a pie desde el hospital de Chistén en 3h 15’ o bien tomaremos el ramal de pista que nos lleva a las bordas de Lisier y desde allí en 2h 30’ a pie alcanzaremos este pico de vistas preciosas sobre el alto valle de Chistau, tanto de amanecer como especialmente de atardecer.

Otra opción es tomar la pista que asciende al ibón de Urdiceto. En las cercanías del ibón se encuentra la Collata Chistén y a menos de 1h el pico de las Tres Güegas, con bellas vistas hacia los macizos de Posets y Eriste y al valle francés de Riomajou.

Técnica
Respecto a la técnica hay poco que contar, lo costoso es estar en el lugar y momento adecuado. Una vez allí, tomar la foto no tiene mucho misterio y menos ahora con el desarrollo de la fotografía digital, en el que tomar una imagen donde las altas luces y las sombras conserven los detalles, es mucho mas sencillo que con las antiguas diapositivas. Eso sí, ajustar la exposición lo mejor posible usando el histograma es imprescindible. En caso necesario, siempre puede realizarse una foto de HDR (alto rango dinámico). Pero en escenas muy contrastadas, yo prefiero por su rapidez y naturalidad usar filtros degradados neutros. Filtros cuadrados, desde luego, para poder hacer coincidir el horizonte con la transición del filtro. Me gusta especialmente el de tres pasos (ND8), el de Cokin da una dominante magenta que puede ser útil en atardeceres y amaneceres, pero como a veces molesta, suelo llevar también uno de la marca Hitech que no da apenas dominantes y también tiene una buena relación calidad-precio.

Bordas de Biadós con el Posets o Llardana al fondo

Tampoco conviene olvidar la utilidad de realizar panorámicas. Si el sujeto es un paisaje lejano, no será necesario usar rotulas panorámicas ni buscar el punto nodal, e incluso pueden valer series de fotos disparadas sin trípode, aunque siempre es aconsejable usarlo. En mi caso, para no cargar con mucho peso, suelo apañarme con un trípode muy pequeño y ligero (Slik modelo Sprint mini gm) y con una regleta ligera como las del flash, con una escala milimétrica pegada que me sirve para corregir una panorámica por el punto nodal (solo vale para series de fotos tomadas con la cámara en posición horizontal, no en vertical).

Solo os animo desde aquí a que disfrutéis de estas bellas montañas y sus profundos valles, que llenan mi mente de tantos y tan buenos momentos, que las contempléis despacio y que os llevéis ese recuerdo plasmado en unas preciosas imágenes.

Autor: Joaquín Guerrero Campo
jguerrero8888@yahoo.es

www.fotoaragon.es

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Otal, donde el hombre hizo paisaje http://www.asafona.es/revista/?p=2913 http://www.asafona.es/revista/?p=2913#comments Mon, 31 Oct 2011 22:23:25 +0000 Juan Brioso Mairal http://www.asafona.es/revista/?p=2913

Nunca hallé tiempo para acercarme hasta el abandonado mundo de Otal y hoy que lo consigo me embarga una otoñal tristeza por no haberlo conocido antes. Sí, lo llamo mundo antes que pueblo pues Otal, en esa recóndita zona que los lugareños han llamado  Sobrepuerto, debió formar con sus vecinos Basarán, Ainielle, Cillas, Cortillas… y otros núcleos aledaños su propio universo. Un universo aislado y singular que hoy todavía conserva su paisaje rudo y salvaje en el que languidecen día a día los vestigios de la ocupación humana que contribuyó a su aspecto. Y es que, cuando se integra en él de manera respetuosa, el ser humano forma parte indisoluble del paisaje natural.


Para bien y para mal, Otal ha vivido siempre su aislamiento. A día de hoy es uno de los pocos lugares de nuestra comunidad a los que no llega carretera ni pista. Solo un complejo entramado de senderos actualmente recuperados y generosamente balizados nos facilita el acceso. Tal vez por ello conserva la formidable belleza de su entorno tapizado por bosques y praderas rematados por la obra paciente del abancalamiento al que fueron sometidas las laderas de sus puertos. Allí mientras nuestros sentidos se regalan los húmedos aromas del bosque y la inacabable sinfonía de sus moradores compartimos nuestras horas con una exigua ocupación ganadera en absoluto molesta.

Pero su aislamiento también trajo consigo el fantasma de la despoblación y con ella el abandono y la ruina. Sus bancales se degradan, los tapiales de sus fajas vienen abajo, toda su obra arquitectónica cae en el deterioro más absoluto y bajo sus señeras chimeneas los fogares ya solo incineran el recuerdo. De toda aquella obra, tan monumental como respetuosa, sobreviven en franca agonía ciertos elementos que pronto formarán parte del olvido. Por un lado, quedan todavía detalles de arquitectura popular que en la actualidad requerirían más de un proceso de recuperación que de conservación. De sus portales y dinteles, ventanas, balcones, y esos magníficos tejados y chimeneas pronto nos quedará solo registro gráfico. Su iglesia parroquial cuenta con ábside románico y otros elementos que la convierten en una auténtica joya de la arquitectura religiosa de estas comarcas. Aunque todavía conserva su techumbre, en los últimos diez años su deterioro ha sido notable; si alguna actuación no lo impide, no resistirá otra década. Nos hallamos ante especies en vías de extinción.

 

La dominación de la ladera mediante laboriosísimas tareas de abancalamiento para robar a la naturaleza el más mínimo espacio fértil es una de las características más propias de la influencia humana en el paisaje pirenaico y prepirenaico. Otras voces ya han reclamado antes atención hacia este aspecto paisajístico tan propio de estos valles… pues la zarza y la repoblación forestal poco honran el esfuerzo de tantas generaciones.

Hoy, quien desee acercarse a Otal puede hacerlo no sin algo de esfuerzo, por distintos itinerarios la mayoría de los cuales constituyen un aliciente en sí mismos. Encontramos sendas recuperadas que parten de Fiscal, atravesando lugares como Bergua o Escartín; Broto, por Yosa y sus bancales; Yésero, bordeando la mole de Erata; Olivan, recorriendo en lo posible las pistas del Sobrepuerto o los senderos que nos harán conocer otros lugares que fueron maravillas como Ainielle y Basarán; o el puerto de Cotefablo a través de los altos próximos al Pelopín, ruta que además nos regala unas vistas excepcionales de los valles subsidiarios de la vertiente sur de Tendenera y de las montañas de Ordesa. Eso sí, habrá que poner de nuestra parte algo de esfuerzo, almuerzo, mochila, zapatilla y calcetín. Y si todo esto lo invertimos en otoño… además del espectáculo del colorido de sus bosques al llegar la primavera cataremos el pacharán que sus excelentes arañones a buen seguro nos proveen. A ello desde luego, estáis invitados.

Fotografía y textos: Juan Brioso

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Trabajando en la Hoya http://www.asafona.es/revista/?p=2258 http://www.asafona.es/revista/?p=2258#comments Wed, 31 Aug 2011 22:02:40 +0000 Jorge Ruiz del Olmo http://www.asafona.es/revista/?p=2258

Para  cualquier aficionado a la fotografía y la Naturaleza, Aragón evoca montañas nevadas con cumbres sobrevoladas por Quebrantahuesos y bosques otoñales que parecen salidos de la paleta de un pintor impresionista. Sin embargo, si algo caracteriza Aragón es la variedad y contraste de sus paisajes y entornos naturales. Para un fotógrafo eso es decir mucho, un auténtico paraíso.

Yo soy un apasionado de los ambientes extremos y  de los lugares que quizás por cotidianos se nos pasan por alto sus detalles. Yo fotografío fundamentalmente  estos lugares.

Para mí, La Hoya de Huesca es un escenario perfecto donde dar rienda suelta a la imaginación y un lugar donde la inspiración te viene a visitar continuamente. Espectáculos magníficos como la migración prenupcial de las Grullas en La Sotonera, los atardeceres ensangrentados de invierno o la similitud de algunos paisajes oscenses con los de Africa, hacen de la Hoya un laboratorio de ideas y proyectos que no se acaban.

Durante los últimos 4 años he estado buscando personajes y escenarios que plasmaran lo que para mí significa La Hoya. Al ser un territorio que transito continuamente debido a mi profesión, se trataba en suma de plasmar en imágenes lo que a menudo observaba con el paso de las estaciones.

Me convertí así en el reportero Tribulete de este territorio, con mi cámara, trípode, hide y mil cachibaches siempre encima. Además de observar los animales y adivinar sus movimientos, era necesario planificar con esmero el calendario natural y el momento de hacer las fotografías. Así, la floración de los Almendros tenía unas semanas concretas de Marzo o el ciclo vital de  las Mariposas Isabelinas unas pocas noches de Abril.

La planificación es imprescindible a la hora de abordar un territorio, de otro modo se solapan en el tiempo la época de nidificación de muchas especies de aves y se pierde una luz preciosa que perdura sólo en primavera y que realza los paisajes.

Meses de planificación que requerían montajes de todo tipo, desde comederos invernales para aves, bebederos elaborados con cristal espía, cajas nido para Lechuzas, estudiar la profundidad de todo un rosario de charcas para luego las sesiones de hide flotante, cebar mamíferos a diario durante meses para acostumbrarlos a una zona concreta, etc..

Después de todos los meses de planificar y montar, vinieron las jornadas de hide en sí mismas. Todos sabemos que la inmensa mayoría de sesiones de hide acaban con un fracaso fotográfico, a veces por errores del fotógrafo o a veces porque la suerte no acompaña. Lo que realmente importa es perseverar, tener una idea buena y seguir a por ella hasta el final. Esto suele llevar tiempo, por eso la planificación es vital. Si nos falla un sujeto, tendremos otro a la vista o ya en preparación.

Por supuesto que tantas jornadas de hide en el campo te dejan una huella, consiguen que vayas aprendiendo un poquito más de esa especie o de ese lugar  hasta  que un día, con suerte, logres la imagen que buscabas. En el camino hacia la foto está lo mejor, la experiencia vital de ir adivinando y anticipando los movimientos del sujeto, buscar las luces mágicas  o superar las barreras técnicas para lograr plasmar una imagen soñada. Cuando se logra, el fotógrafo desarrolla un cariño especial por esas fotos que tanto nos han hecho sudar la camiseta, pero sobre todo y lo más importante, es que el fotógrafo para entonces ha conseguido enganchar sentimentalmente con el territorio que trabaja.

La visión que tiene ya no es la del primer día, está llena de matices y de sensaciones. Esos matices que hacen que  el mensaje de una foto cruce barreras y llegue al corazón de mucha y muy diversa gente.  Yo creo que es entonces cuando la fotografía se convierte en más personal, más auténtica. Ese es el estadio que todos queremos alcanzar para nuestras fotos, claro.

Pero eso sólo llega con el tiempo y dedicándole mucho esfuerzo. Por eso cuando acaba un proyecto, uno deja detrás de sí centenares de horas aguardando en en hide, muchos madrugones de los que te preguntas al cabo de unas horas ”pero qué coño hago aquí pelado de frío!”, muchas historias bonitas y alguna triste.

En fín, el fotógrafo vá dejando algo  de sí en cada proyecto. Al final, cuando uno ve el resultado de la historia que pretende contar siempre le parece que falta algo, que no ha conseguido contar el mensaje como pretendía al principio, que si esta luz no da frío, que si patatín y patatán…. Lo importante es haber dejado la visión personal de uno en cada imagen, con la máxima honradez posible, respetando lo que tenías delante y siendo coherente con quien eres y lo que puedes y no puedes llegar a hacer. Todos queremos ser como el gran Frans Lanting, pero somos lo que somos y tampoco pasa nada.

Cuando uno recoge el petate y acaba el trabajo, se acuerda de todos los buenos momentos vivídos en el campo, casi siempre en solitario, pero también con buenos amigos como Manu, Alfonso, Dani, Esteban, Javier, Juan Carlos, David o Gerardo. Sin la ayuda de los amigos no hubiese sido posible el trabajo.

En unos pocos meses las vivencias de todos estos años verán la luz en forma de libro. El trabajo estará hecho, con sus aciertos y desaciertos, otros proyectos ocuparán mi cabeza, pero siempre quedará en mí de manera imborrable las experiencias vivídas en la naturaleza de la Hoya.

www.jorgeruizphotography.com

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El Parrisal de Beceite http://www.asafona.es/revista/?p=2551 http://www.asafona.es/revista/?p=2551#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:41 +0000 Julián López http://www.asafona.es/revista/?p=2551

 

Valor patrimonial

El desfiladero del río Matarraña, conocido como El Parrisal nos ofrece lugares naturales de gran atractivo, un paisaje montañoso de abruptas formaciones calizas.

La Reserva Natural de Caza de los Puertos de Tortosa y Beceite protege gran parte de las sierras, barrancos, valles y ríos de la comarca. En ellos habita una flora y una fauna espectacular propia de un medio fluvial.

Descripción particular

El Parrisal marca el nacimiento del río Matarraña que da nombre a la comarca, formando un profundo cañón de 200 metros de longitud, 60 de altura y tan solo dos de ancho.

Es un relieve de roca caliza, y por ello abundan los riachuelos y los manantiales durante todo el año. Se trata de grandes fallas rocosas, cascadas y pozos naturales, aguas transparentes y bosques autóctonos.

A medida que se avanza por la garganta, las paredes del cañón van tomando cada vez más altura y verticalidad, formándosea veces espectaculares agujas. Son las famosas Gubies (rocas calizas de colores grisáceos y anaranjados, con formas verticales en forma de dientes de sierra debido a la erosión).

A menudo el río se oculta en el subsuelo bajo un gran caos de bosques. Las paredes del cañón finalmente llegan a aproximarse notablemente, dejando tan solo una grieta de unos 20 metros de ancho y más de 100 de alto: los Estrechos del Parrisal.

Cuenta con una vegetación exuberante y una fauna rica y variada, que le aportan un mayor atractivo natural al paraje. El animal emblemático de la zona es la autóctona cabra montés o cabra hispánica, con una numerosa población. Abundan los jabalíes y los zorros; habiendo gatos monteses y martas.

El ave carroñera más abundante es el buitre leonado, presente en toda la región, junto con águilas reales, águilas perdiceras, búhos reales, gavilanes, milanos, halcones…Entre los anfibios podemos encontrar diversas especies de sapos, ranas, salamandras y tritones; junto con reptiles como tortugas, lagartos y serpientes; peces como la trucha común (autóctonas de la zona), el barbo o la madrilla, la nutria así como alguno de los escasos cangrejos de río.

La presencia de este tipo de especies de animales nos da una idea de la pureza de las aguas del río, ya que estos peces no pueden vivir en aguas contaminadas.

Esta diversidad viene acompañada por una gran riqueza floral, que conjuga especies del clima mediterráneo con retazos de ambientes más atlánticos. El resultado es un bosque mixto que engloba dos tipos de vegetación peninsular. Predomina el pinar (carrasco, negral y silvestre) mezclado con algunas zonas de hayas y tejos, junto con robles, encinas, arces, serbales, acebos; entre los arbustos abundan el boj, enebro, sabina, brezo, avellano, romero, tomillo, espino negro (que se desarrolla perfectamente entre las fisuras de las rocas). También están representadas muchas otras especies vegetales propias del ámbito mediterráneo.

Descripción general

El Parrisal es el más conocido de los barrancos en las calizas de los Puertos de Beceite. Es un territorio de montaña a caballo entre Teruel, Castellón y Tarragona, en la cabecera del río Matarraña con bellos parajes naturales y sendas que poder recorrer.

El río Matarraña y sus afluentes han formado en su nacimiento una orografía abrupta con abundantes cortados y barrancos.

A pesar de su carácter mediterráneo, esta comarca es una tierra de contrastes naturales, de llanos y montañas, junto con una gran historia.

Sugerencias

Se puede realizar senderismo en esta zona en cualquier época del año excepto en invierno, ya que puede haber hielo, evitando los momentos de riesgo con crecidas.

El recorrido desde el Pla de la Mina hasta los Estrechos no comporta especiales dificultades. Existen diversas pasarelas que evitan entrar en las pozas. No obstante hay que ir bien equipados, con un calzado adecuado, ya que alguna roca puede estar mojada. Recorrer este tramo suele durar 1 hora y media aproximadamente.

Texto recogido de:

http://www.unizar.es/naturaragon/ficha.php?id=102

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Timelapse; Paisajes en movimiento http://www.asafona.es/revista/?p=2326 http://www.asafona.es/revista/?p=2326#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:08 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=2326

Todo fotógrafo de paisaje intenta recoger en un fotograma, un instante mágico del tiempo, a veces una mínima fracción de éste o varios segundos correctamente expuestos dependiendo de las condiciones de luz. Capturar lo que uno compone o dispone en el plano, a través de su visor, es lo que nos anima para atrapar ese momento único que vivimos y después disfrutar una y otra vez de esa fotografía, irrepetible y llena de detalles que nos transporta a ese instante. La fotografía en sí, tiene esa cualidad, es capaz de recoger el todo de un momento, en una milésima o centésima de segundo, en una fracción congelada de nuestro presente.

Hace bastante tiempo,  para la realización de documentales, se utiliza esa captura de instantes únicos, fotogramas, para acelerar o contar una historia en movimiento, el cine, o el vídeo es prueba de ello, un complejo sistema que captura 25-30 fotogramas o imágenes por segundo e incluso hasta 120 o más, en el caso de las cámaras de alta velocidad, para así dar vida y movimiento a un plano concreto.

Esta técnica utilizada en cine documental, también está teniendo éxito a través de la fotografía digital, para acelerar los procesos de crecimiento de las plantas o mostrar la velocidad de las nubes y su fascinante movimiento en un paisaje. Tanto en cine como en fotografía se denomina TimeLapse y nos permite recopilar y unir cientos o miles de fotogramas disparados a intervalos continuos (durante horas) para ser reproducidos todos juntos de manera rápida (en tan sólo varios segundos o minutos).

Mientras en vídeo se trata más de una cuestión de postproducción acelerada de los fotogramas incluidos en una secuencia de la cinta grabada a través del montaje con el software de edición de vídeo (Final Cut, Adobe Premiere, Avid, LasVegas), en el caso de la fotografía digital, el proceso puede ser mucho más sencillo, rápido y menos tedioso, ya que dependemos únicamente de la planificación de lo que queremos capturar; un paisaje al atardecer, amanecer o una secuencia nocturna y con un buen numero de fotografías seguidas (100-500-1000-1500) en intervalos continuos (cada 5, 10 o 30 segundos), después unirlas todas en cadena dando a cada fotografía un tiempo mínimo para su reproducción. (24,25 o 30 imágenes por segundo)

Para la realización de ésta técnica solo hace falta un poco de planificación y una serie de útiles indispensables….además de un poco de paciencia.

El intervalómetro.
Este sistema que muchas cámaras incorporan en su menú, nos permite programar, el número de fotografías a tomar y el intervalo de tiempo entre una y otra. Puede ser utilizado y programado si no se posee en la cámara a través de un cable disparador especial, cuyo fin es el mismo,  programar el número de disparos y el tiempo o intervalo entre éstos. Su función es clara, recoger durante varios minutos u horas, fotografías con el mismo plano, cada 5,10 o 30 segundos.

La realización.
Calcular los segundos de los intervalos dependerá del tiempo que cada toma necesite. No es lo mismo realizar fotografía diurna con buena luz en la que el tiempo de obturación será rápido (1/250….) que hacerlo por la noche, cuando las exposiciones igual necesitan al menos varios segundos (2″). Por lo tanto si queremos realizar un crepúsculo deberemos tener en cuenta que si cada toma necesita un segundo o más, los intervalos deben ser de al menos 5 o 10 segundos, para no saltarnos ninguna toma.

Al igual, la elección de intervalo depende del movimiento que queremos capturar. En el caso de una toma en la que hay poco viento y las nubes se mueven despacio, los intervalos deberían ser distantes, es decir cada fotografía tomada cada 10, 15 o 30 segundos, y por contra en el caso de tengamos viento y el movimiento de las nubes sea muy rápido, el intervalo entre toma y toma puede ser de 5 o 7 segundos. A más velocidad de lo que vamos a fotografiar menos tiempo entre toma y toma.

Ajustes de la cámara
La reducción de ruido de exposiciones prolongadas e ISOs altas, deben estar desactivadas, ya que sino la cámara vuelve a procesar cada fotografía el mismo tiempo que se ha expuesto la toma y puede ocurrir que ralenticen el proceso de guardado de cada fotografía o perdamos alguna toma. En el caso de tomas en intervalos largos (30 segundos) esto puede ser un problema, por tanto desactivarlo es la mejor opción.

Además del trípode, que en este caso es indispensable, es importante disponer de baterías cargadas y de tarjetas de memoria de gran capacidad, para evitar quedarnos a medias en una secuencia.

Formato y tamaño de la imagen
Para poder generar el vídeo en  HD en 1080 0 bien 720, la calidad de nuestras imágenes no debería ser superior a los 2 o 3 Mb, ya que es suficiente para tener una calidad estupenda. Por ello el ajustar el formato en jpg y calidad media debería ser suficiente en nuestra cámara. La ventaja de trabajar en .jpg es que vamos a disponer de mayor numero de fotografías a tomar, si lo hiciéramos en RAW el problema estará tanto en la capacidad de nuestra tarjeta como en la velocidad de transferencia de datos de la cámara a la tarjeta, si bien ésto se solventa con tarjetas rápidas de clase 8 o 10 (133mb/s) aunque el mayor problema lo encontraremos si trabajamos en RAW en la edición posterior de cada uno de estos fotogramas (aunque estos se podrán trabajar en serie completa) y principalmente el espacio y capacidad de procesamiento de nuestro ordenador.

El software de edición posterior (creando la película)
Hoy tenemos gran cantidad de programas para unir fotografías como un pase de diapositivas creando un vídeo, los hay de pago como el Quicktime Player Pro, en donde es extremadamente sencillo unir todas las fotografías para crear una película y añadir música, o que vienen de serie en algunos sistemas operativos (Mac) como el potente y sencillo iMovie, con el que sólo tenemos que seleccionar las fotografías de una carpeta, añadir todas la imágenes de la secuencia y el propio programa las reproducirá al tiempo que le demos a cada fotografía o diapositiva (0,1 segundo por ejemplo) de manera como todo en Mac, fácil e intuitiva.

Si se quiere trabajar un poco más con la edición de las imágenes, Ligthroom y Aperture también poseen plugins específicos para crear a partir de fotografías un vídeo a 23,24,25 o 30 fotogramas por segundo.

De cualquier manera y usando el programa que deseemos, el TimeLapse no deja de ser una técnica interesante para reproducir esos paisajes en movimiento de nuestro instante vivido en el campo.

Mucha suerte y a experimentar con el Timelapse.

Algunos ejemplos de Timelapse: El fantástico Terje Sorgjerd, con un timelapse profesional, y que nos muestra las posibilidades de ésta técnica con las Auroras boreales. En este caso muchas de esas escenas nocturnas, con secuencias más largas, han necesitado de varias horas (5-7h) de exposiciones a intervalos.

 

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ASAFONA celebró su primera salida de 2011 en Cinco Villas http://www.asafona.es/revista/?p=1936 http://www.asafona.es/revista/?p=1936#comments Fri, 01 Jul 2011 00:01:32 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=1936
El pasado 28 de Mayo casi una veintena de miembros de las Asociación nos dimos cita en la que fue la primera de las tres salidas organizadas que anualmente se celebran en ASAFONA. Ésta primera correspondió a la vocalía de Zaragoza, quien con la ayuda del miembro ejeano, Eduardo Ramón, prepararon y organizaron con todo lujo de detalle, un recorrido por la Sierra de Santo Domingo en las altas Cinco Villas y que a todos nos encantó. Flora, paisajes y buen tiempo fueron las tónicas de la jornada, en la que una vez más pudimos disfrutar de la compañía de quienes allí se dieron cita.

De los detalles de la jornada se puede ver algo más en el blog de ASAFONA, así como del breve vídeo que se incluye a continuación.

 

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Landscape Photography Magazine http://www.asafona.es/revista/?p=2225 http://www.asafona.es/revista/?p=2225#comments Fri, 01 Jul 2011 00:01:05 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=2225

 

Interesante recomendación de contenidos de la revista on-line gratuita que aborda con la colaboración de fotógrafos de diversos países, algunos tips de la fotografía de paisajes, con excelente imágenes y reportajes ( en inglés).

Web revista: http://landscapephotographymagazine.com/magazine/issue-4/

 

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