Reflejos de Naturaleza » tecnica http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 Desenfocando la mirada. http://www.asafona.es/revista/?p=3701 http://www.asafona.es/revista/?p=3701#comments Tue, 16 Apr 2013 17:02:20 +0000 Uge Fuertes Sanz http://www.asafona.es/revista/?p=3701

     A menudo en el mundo de la fotografía nos volvemos locos intentando conseguir imágenes que logren la máxima nitidez. Para ello invertimos en un equipo que a veces nos da hasta verguenza decir lo que cuesta; haciendo macro buscamos el día perfecto con nada o muy poco aire para que se aprecien los detalles y este enfocado  hasta el pelo mas minúsculo de nuestras flores mas admiradas y portamos un tinglado de flashes tripodes y difusores que trasladan la luz de estudio a una loma con menos glamour.

 

     Ese dominio de la técnica del cual no soy portador, hace que en los inicios del macro (hablo de mi propia experiencia) nos veamos un poco abrumados por la complejidad de una correcta iluminación, que de no hacerse muy bien tiende a hacer la imagen artificial.

     Todo eso unido con la búsqueda de una mirada mas artística, casi pictórica, menos racional y documental hacen que los caminos del macro se abran. Muchos son los concursos de prestigio en los que nos sorprenden  imágenes  que rozan la pintura, donde el enfoque del motivo principal no siempre es lo que mas se valora.

     Esta corriente de la cual Sandra Bartocha es seguramente su máximo exponente, da igual o mas importancia (según mi interpretación) al desenfoque y a los motivos del fondo que al sujeto en si mismo. Tienen cabida las aberraciones cromáticas, los halos…, una serie de conceptos que “abrumarían” a un fotógrafo muy clásico.

     La parte técnica de muchas de estas imágenes es sencilla, aunque la consecución de resultados “digeribles” conlleva como todo muchas horas de trabajo y pruebas.

     No soy ningún especialista y no he hecho mas que iniciarme en esto, pero hasta donde sé estos son algunos pequeños trucos que pueden ser de utilidad:

  • Elegir bien el sujeto principal antes de ponernos a trabajar con el, teniendo en cuenta su estado, su proximidad a otros puntos de interés en la fotografía y fondo lo mas lejano posible.
  • Es importante adoptar una correcta posición respecto al sujeto, por lo general a la misma altura.
  • Se suele interferir con elementos(hierba, telas de seda o las mismas plantas cercanas al objetivo) colocados a una distancia cercana al objetivo, que dan un aspecto mas etéreo y difuminado a la imagen.
  • Tan importante es desenfocar el primer plano como que en un segundo haya motivos que no se superposicionen y se establezca una correcta y “entendible”  comunicación visual. Los diafragmas abiertos del todo o casi del todo aportarán esos fondos que tanto juego dan
  • Para una iluminación “correcta” del fondo, ayuda fotografiar un primer plano que se encuentre en sombra, midiendo en las sombras para que el fondo aparezca luminoso sin necesidad de flash

     En cuanto a los objetivos, lo mas corriente es usar un macro, aunque imágenes como la última del artículo están tomadas con un tele  a 500 mm.

     Objetivos como Lensbaby proporcionan efectos  de desenfoque impresionantes y bien podrían ser objeto de un articulo completo en esta revista

     Por último y no menos importante está el uso de dobles exposiciones en cámara que generan un solo archivo Raw, al estilo de las dobles exposiciones analógicas clásicas. Este sistema, disponible en algunas cámaras de gama media en Nikon y alta en Canon abre todo un nuevo camino a la experimentación y al uso del desenfoque como herramienta creativa.

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Timelapse; Paisajes en movimiento http://www.asafona.es/revista/?p=2326 http://www.asafona.es/revista/?p=2326#comments Wed, 31 Aug 2011 22:01:08 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=2326

Todo fotógrafo de paisaje intenta recoger en un fotograma, un instante mágico del tiempo, a veces una mínima fracción de éste o varios segundos correctamente expuestos dependiendo de las condiciones de luz. Capturar lo que uno compone o dispone en el plano, a través de su visor, es lo que nos anima para atrapar ese momento único que vivimos y después disfrutar una y otra vez de esa fotografía, irrepetible y llena de detalles que nos transporta a ese instante. La fotografía en sí, tiene esa cualidad, es capaz de recoger el todo de un momento, en una milésima o centésima de segundo, en una fracción congelada de nuestro presente.

Hace bastante tiempo,  para la realización de documentales, se utiliza esa captura de instantes únicos, fotogramas, para acelerar o contar una historia en movimiento, el cine, o el vídeo es prueba de ello, un complejo sistema que captura 25-30 fotogramas o imágenes por segundo e incluso hasta 120 o más, en el caso de las cámaras de alta velocidad, para así dar vida y movimiento a un plano concreto.

Esta técnica utilizada en cine documental, también está teniendo éxito a través de la fotografía digital, para acelerar los procesos de crecimiento de las plantas o mostrar la velocidad de las nubes y su fascinante movimiento en un paisaje. Tanto en cine como en fotografía se denomina TimeLapse y nos permite recopilar y unir cientos o miles de fotogramas disparados a intervalos continuos (durante horas) para ser reproducidos todos juntos de manera rápida (en tan sólo varios segundos o minutos).

Mientras en vídeo se trata más de una cuestión de postproducción acelerada de los fotogramas incluidos en una secuencia de la cinta grabada a través del montaje con el software de edición de vídeo (Final Cut, Adobe Premiere, Avid, LasVegas), en el caso de la fotografía digital, el proceso puede ser mucho más sencillo, rápido y menos tedioso, ya que dependemos únicamente de la planificación de lo que queremos capturar; un paisaje al atardecer, amanecer o una secuencia nocturna y con un buen numero de fotografías seguidas (100-500-1000-1500) en intervalos continuos (cada 5, 10 o 30 segundos), después unirlas todas en cadena dando a cada fotografía un tiempo mínimo para su reproducción. (24,25 o 30 imágenes por segundo)

Para la realización de ésta técnica solo hace falta un poco de planificación y una serie de útiles indispensables….además de un poco de paciencia.

El intervalómetro.
Este sistema que muchas cámaras incorporan en su menú, nos permite programar, el número de fotografías a tomar y el intervalo de tiempo entre una y otra. Puede ser utilizado y programado si no se posee en la cámara a través de un cable disparador especial, cuyo fin es el mismo,  programar el número de disparos y el tiempo o intervalo entre éstos. Su función es clara, recoger durante varios minutos u horas, fotografías con el mismo plano, cada 5,10 o 30 segundos.

La realización.
Calcular los segundos de los intervalos dependerá del tiempo que cada toma necesite. No es lo mismo realizar fotografía diurna con buena luz en la que el tiempo de obturación será rápido (1/250….) que hacerlo por la noche, cuando las exposiciones igual necesitan al menos varios segundos (2″). Por lo tanto si queremos realizar un crepúsculo deberemos tener en cuenta que si cada toma necesita un segundo o más, los intervalos deben ser de al menos 5 o 10 segundos, para no saltarnos ninguna toma.

Al igual, la elección de intervalo depende del movimiento que queremos capturar. En el caso de una toma en la que hay poco viento y las nubes se mueven despacio, los intervalos deberían ser distantes, es decir cada fotografía tomada cada 10, 15 o 30 segundos, y por contra en el caso de tengamos viento y el movimiento de las nubes sea muy rápido, el intervalo entre toma y toma puede ser de 5 o 7 segundos. A más velocidad de lo que vamos a fotografiar menos tiempo entre toma y toma.

Ajustes de la cámara
La reducción de ruido de exposiciones prolongadas e ISOs altas, deben estar desactivadas, ya que sino la cámara vuelve a procesar cada fotografía el mismo tiempo que se ha expuesto la toma y puede ocurrir que ralenticen el proceso de guardado de cada fotografía o perdamos alguna toma. En el caso de tomas en intervalos largos (30 segundos) esto puede ser un problema, por tanto desactivarlo es la mejor opción.

Además del trípode, que en este caso es indispensable, es importante disponer de baterías cargadas y de tarjetas de memoria de gran capacidad, para evitar quedarnos a medias en una secuencia.

Formato y tamaño de la imagen
Para poder generar el vídeo en  HD en 1080 0 bien 720, la calidad de nuestras imágenes no debería ser superior a los 2 o 3 Mb, ya que es suficiente para tener una calidad estupenda. Por ello el ajustar el formato en jpg y calidad media debería ser suficiente en nuestra cámara. La ventaja de trabajar en .jpg es que vamos a disponer de mayor numero de fotografías a tomar, si lo hiciéramos en RAW el problema estará tanto en la capacidad de nuestra tarjeta como en la velocidad de transferencia de datos de la cámara a la tarjeta, si bien ésto se solventa con tarjetas rápidas de clase 8 o 10 (133mb/s) aunque el mayor problema lo encontraremos si trabajamos en RAW en la edición posterior de cada uno de estos fotogramas (aunque estos se podrán trabajar en serie completa) y principalmente el espacio y capacidad de procesamiento de nuestro ordenador.

El software de edición posterior (creando la película)
Hoy tenemos gran cantidad de programas para unir fotografías como un pase de diapositivas creando un vídeo, los hay de pago como el Quicktime Player Pro, en donde es extremadamente sencillo unir todas las fotografías para crear una película y añadir música, o que vienen de serie en algunos sistemas operativos (Mac) como el potente y sencillo iMovie, con el que sólo tenemos que seleccionar las fotografías de una carpeta, añadir todas la imágenes de la secuencia y el propio programa las reproducirá al tiempo que le demos a cada fotografía o diapositiva (0,1 segundo por ejemplo) de manera como todo en Mac, fácil e intuitiva.

Si se quiere trabajar un poco más con la edición de las imágenes, Ligthroom y Aperture también poseen plugins específicos para crear a partir de fotografías un vídeo a 23,24,25 o 30 fotogramas por segundo.

De cualquier manera y usando el programa que deseemos, el TimeLapse no deja de ser una técnica interesante para reproducir esos paisajes en movimiento de nuestro instante vivido en el campo.

Mucha suerte y a experimentar con el Timelapse.

Algunos ejemplos de Timelapse: El fantástico Terje Sorgjerd, con un timelapse profesional, y que nos muestra las posibilidades de ésta técnica con las Auroras boreales. En este caso muchas de esas escenas nocturnas, con secuencias más largas, han necesitado de varias horas (5-7h) de exposiciones a intervalos.

 

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Fotografiando rayos http://www.asafona.es/revista/?p=2110 http://www.asafona.es/revista/?p=2110#comments Fri, 01 Jul 2011 00:05:22 +0000 Uge Fuertes Sanz http://www.asafona.es/revista/?p=2110

Mi afición a las tormentas viene de hace muchos años, cuando trabajé como vigilante de incendios en una torre metálica elevada en mitad del monte. Muchos fueron las tardes de miedo que pasé allí, con la duda de si bajarme o no, de si meterme en el coche e irme de allí y cosas por el estilo. Poco a poco “aprendí”  sobre como evolucionaban las tormentas, y pongo aprendí entre comillas porque nunca se aprende del todo a predecir lo que la naturaleza es capaz de hacer. Con el tiempo, ese miedo se fue convirtiendo en admiración y los días de verano que invitan a “no salir por tormenta” son algunos de mis preferidos; cojo mi coche y busco lugares desde donde poder observar las evoluciones de los cúmulo nimbos y sus fenómenos eléctricos asociados. Hace poco con la adicción a la fotografía digital, he hecho varias sesiones fotográficas intentando plasmar, aunque nunca es ni parecido, esos momentos.

Consideraciones previas

Antes de iniciarnos en la fotografía de rayos o tormentas, debemos pensar bien en lo que estamos haciendo; yo de hecho no animo a nadie a que lo haga. Es un tipo de fotografía peligrosa, que puede ser o no gratificante pero que tiene malas bromas. La posibilidad de ser alcanzado por un rayo es remota en condiciones normales, pero sube estrepitosamente si vamos a buscarlos. Se aconseja buscar localizaciones en sitios no muy elevados, lejos de tendidos eléctricos y árboles o cinas de alpacas, no usar paraguas para protegernos, no usar trípodes de fibra de carbono, no llevar el móvil encendido, no estar cerca de cursos de agua, mantener una distancia de seguridad prudencial (vale mas recortar luego la foto)  y sobre todo no emocionarnos con el momento sin ser conscientes de los riesgos que estamos corriendo.

Siempre que podamos es mejor estar guarecidos en un sitio cerrado, como un coche o una casa, a ser posible con las ventanas cerradas. Aunque estemos en un sitio metálico (como un coche), siempre y cuando no abramos las ventanillas, estaremos a salvo porque actúa sobre nosotros como jaula de Faraday. Ver post de mas abajo para quitarnos un poco el miedo.

http://www.taringa.net/posts/info/1367996/Jaula-de-Faraday.html

A cazar tormentas

Estamos acostumbrados a ver en la  tele a cazatormentas que se dedican a grabar tornados o fenómenos atmosféricos extremos (afición muy americana y ya importada a muchos países). Conectados a un ordenador podemos seguir las evoluciones de un núcleo tormentoso a tiempo real mientras vamos con el coche buscando el lugar mas apropiado, pero bueno no hace falta ser tan sofisticado  y basta con ver el tiempo el día anterior o mas simple todavía: asomarnos a la ventana y ver que la tarde promete.

Los meses veraniegos presentan una mayor inestabilidad y son los más propicios.

Conviene llenar depósito del coche porque hay veces que para encontrar un lugar propicio, hacemos muchos kilómetros; recuerdo una vez en la que había muchas tormentas simultaneas, avanzábamos hacia una, y sin querer nos metíamos tan dentro que ya era imposible hacer fotos, veíamos rayos unos montes mas allá y lo mismo, y terminamos recorriendo media provincia sin conseguir apenas nada fotográficamente hablando. Por el contrario, algunas tardes en las que las tormentas pasan una y otra vez es preferible no mover demasiado el coche e ir viendo como evolucionan antes de hacer camino.

Es importante esperar desde un sitio alejado y observar unos minutos donde caen mas rayos para elegir el encuadre. Por lo general en el margen hacia adonde avanza la tormenta suele ser el lugar con más inestabilidad y el sitio donde caen mas rayos aunque muchas veces caen en sitios impredecibles. Hay que ser un poco  pacientes con el encuadre elegido y a la vez estar vigilantes por los cambios que se van produciendo.

Medios técnicos

Solo necesitamos un trípode, una cámara con modo bulb, un disparador (si es con disparo en serie mejor que mejor) y si hacemos fotos con luz de día ayudan los filtros de densidad neutra montados sobre un portafiltros. Un soporte de ventanilla, o el trípode montado en la parte trasera del coche, con el parasol montado nos ayudan a no mojar las lentes y en caso de mucho viento es mejor dejarlo y empezar de nuevo pasado el temporal. Los objetivos pueden ser varios: aunque es mas “fácil” componer con un angular también los rayos tienen que caer mas cerca. Con un teleobjetivo haremos una selección de paisaje desde un lugar mas alejado con el inconveniente de que al cubrir un campo menor, es mas difícil que el rayo entre en el encuadre.

Algunos consejos

Si fotografiamos de día, los filtros de densidad neutra (se pueden montar varios), un diafragma cerrado (f11 o mas) y un ISO 100, nos permiten alargar la exposición hasta 1- 3 segundos. Ayudados con un disparador con disparo en serie (yo tengo el canon TC-80N3), podemos darle hasta 100 disparos seguidos, o sea que durante  un minuto o mas la cámara realizará fotos en serie sin cambiar encuadre. Si la temperatura es muy elevada debemos dejar un tiempo entre secuencia y secuencia  para no recalentar el sensor demasiado.

Conforme va cayendo la tarde y la luz se atenúa, las exposiciones van siendo mas largas y pueden alcanzar los 30 segundos o mas, siendo las secuencias de disparo mas cortas. Debemos ir abriendo diafragma para dar mas luz y evitar perdida de calidad por diafragmar demasiado).  A partir de los 30 segundos empezamos a usar el modo bulb de la cámara y cortamos la exposición cuando creemos que en nuestro encuadre ha entrado un rayo.

Las fotos mas espectaculares de rayos que vemos suelen estar tomadas de noche o casi de noche porque el rayo ilumina una zona y todo lo demás queda en semioscuro. No recomiendo iniciarse a este tipo de fotografía de noche porque considero que aun es mas difícil saber la evolución que pueden tener las nubes y moverse sin luz siempre entraña riesgos añadidos. Sin luz debemos enfocar a infinito o usar la distancia hiperfocal(con un angular), y el diafragma variará entre el mínimo del objetivo hasta f8 si tenemos luz parásita de alguna población cercana. Cortaremos la exposición cuando caiga el rayo.

En caso de que parte del cielo este descubierto, se podrán ver las trazas de las estrellas en alguna parte de la imagen y en otras el color rojo anaranjado de los rayos creando efectos espectaculares.

En una tarde tormentosa y tirando con el disparador en modo continuo podemos llegar a tirar mas de mil fotos y capturar tan solo unos pocos rayos que nos proporcionaran pocas fotos “salvables”. La emoción y los momentos vividos a algunos locos por las tormentas nos habrán merecido la pena.

Uge Fuertes Sanz

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Fotografía de alta velocidad http://www.asafona.es/revista/?p=1271 http://www.asafona.es/revista/?p=1271#comments Sun, 01 May 2011 00:05:06 +0000 Jonathan Díaz http://www.asafona.es/revista/?p=1271

Una de las modalidades más complicadas y que más parafernalia precisa en el mundo de la fotografía de vida salvaje es sin lugar a dudas la de alta velocidad. Captar el vuelo de un ave o el salto de un anfibio conlleva una extraordinaria dificultad, por lo que hay que hacer acopio de todo el ingenio, conocimientos y equipo fotográfico del que podamos disponer.

Si en muchos aspectos la fotografía de fauna salvaje presenta ya de por sí grandes dificultades, sobretodo desde el punto de vista técnico, el hecho de tratar de captar imágenes tan fugaces de la vida de un sujeto convierten a estas sesiones en todo un quebradero de cabeza para el fotógrafo, especialmente durante la tediosa y elaborada instalación del equipo fotográfico. La fotografía de alta velocidad requiere en la mayoría de las ocasiones de un amplio despliegue de medios técnicos, ya que además de la cámara y su correspondiente óptica se necesitan varios flashes, soportes, trípodes y lo más importante, la barrera de infrarrojos o célula fotoeléctrica.

Barrera infrarroja
Existen en el mercado dos tipos principales de barreras infrarrojas, unas que presentan dos cuerpos bien diferenciados, un emisor y un receptor, y otras que solamente están formadas solo por uno, generalmente de menores dimensiones, de velocidad de respuesta más rápida y que realiza la misma función. El primer modelo resulta más asequible económicamente, pero posee numerosos inconvenientes. Los cuerpos suelen ser demasiado grandes y aparatosos, y el mero hecho de tener que alinearlos en plena naturaleza resulta en ocasiones todo un engorro, en especial cuando el terreno es accidentado, abrupto o requiere de un montaje entre ramas o en fachadas a varios metros de altura. Además, no hay que obviar el hecho de que cuantos menos artilugios instalemos más probable será que el sujeto acepte el montaje. Este sistema se activa y dispara la cámara cuando el animal corta con su cuerpo el haz de luz infrarroja alineado previamente entre emisor y receptor.

El segundo modelo es mucho más fiable y de menores dimensiones, generalmente del tamaño de un mechero, y consiste en un solo cuerpo en el que el propio sujeto hace de reflector y activa el sistema. Este sistema implica la colocación de un soporte menos y se evita así alineación ninguna, lo que se traduce en una instalación más sencilla y rápida.

Las barreras se alimentan con baterías, lógico al tener que trabajar al aire libre, lo cual supone todavía un mayor número de elementos en el territorio del animal. Es muy importante que instalemos el menor número de aparatos extraños y que estos sean convenientemente mimetizados en el entorno con telas de camuflaje, vegetación o rocas de la zona.

A la hora de adquirir una barrera es vital conocer su velocidad de respuesta, ya que debemos ser conscientes de que estamos tratando de atrapar acciones fugaces y que aquí, nunca mejor dicho, el tiempo es oro y cada centésima cuenta. Una velocidad de respuesta por parte del sistema demasiado lenta condicionará que toda la acción se produzca fuera del encuadre seleccionado. Como dato curioso para que sirva como ejemplo comentar que un martín pescador es capaz de alcanzar los 72 km/h, por lo que en una sola décima de segundo el pájaro puede haber recorrido casi dos metros de distancia.

Equipo de iluminación
Otro elemento fundamental es el flash electrónico. En esta modalidad son imprescindibles varios flashes, cuantos más mejor, ya que nos permitirán un mayor dominio de la iluminación y ajustar diafragmas más cerrados para aumentar la profundidad de campo, lo que resulta de gran importancia para aumentar las posibilidades de captar a los sujetos enfocados. Congelar movimientos tan rápidos obliga al empleo de flashes de alta velocidad, capaces de efectuar destellos del orden de 1/6.000 a 1/20.000 de segundo. Esta duración de los destellos dependerán de la potencia a la que ajustemos los flashes. Para congelar por ejemplo el vuelo de un carbonero común suele ser suficiente con una potencia de 1/8 o 1/16.

A menor potencia más corta es la duración del destello y viceversa. Pero estos destellos tan fugaces desembocan en la aparición de un nuevo handicap, ya que para iluminar correctamente al sujeto deben estar muy próximos a él, y si la especie es recelosa, aunque los mimeticemos con redes de camuflaje o vegetación, las probabilidades de éxito disminuyen considerablemente.

Con ingenio y habilidad
Si disponemos de un equipo fotográfico más modesto pensaremos que este tipo de fotografía no está a nuestro alcance, craso error. Con ingenio y paciencia es posible conseguir también imágenes de este tipo. El conocimiento de la biología de una determinada especie animal,sumado a la experiencia que nos proporcionarán las muchas horas de observación nos resultará de gran ayuda. La mayoría de las cámaras actuales permiten disparar a velocidades de obturación de 1/4.000 y 1/8.000 de segundo, aunque alcanzar tales velocidades obliga a trabajar con sensibilidades al menos de 400 ISO o superiores, lo que condiciona que debamos trabajar en días muy soleados para aprovechar la luz natural. Todo estos condicionantes suponen una limitación considerable.

Si no disponemos de un sistema de infrarrojos para accionar la cámara fotográfica estamos obligados a hacerlo nosotros mismos, lo que supone que debemos estar presentes durante toda la sesión para accionar el disparador en el instante oportuno. El éxito con este método radica en observar durante muchas jornadas al animal que hemos elegido para fotografiar, averiguar la dirección que suele tomar para acceder a su nido o posadero y realizar un enfoque y encuadre previos. La fase final depende del modelo, de la suerte y de nuestra habilidad de sincronización con la acción.

Trabajo de campo
En primer lugar hay que tener muy claro qué especie es la que pretendemos retratar, por lo que hay que llevar a cabo un exhaustivo y minucioso seguimiento de esta con el fin de localizar su nido, posadero o cualquier otro punto querencioso. La dificultad que entraña este tipo de fotografía hace que el porcentaje de imágenes válidas sea muy reducido, por lo que es importante que el lugar elegido por nosotros sea visitado muy a menudo por el sujeto. Un claro ejemplo de lo que comentamos lo tenemos, una vez más, en el simpático martín pescador (Alcedo atthis), ave que se muestra muy fiel a sus posaderos, los cuales visita con regularidad varias veces al día, por lo que la probabilidad de fotografiarlo es muy elevada. Además, las cámaras digitales nos permiten visualizar las instantáneas al instante, lo que resulta de gran ayuda a la hora de corregir encuadres, iluminaciones, velocidades de obturación…

Instalar el equipo
Seleccionado un lugar debemos montar todo el equipo fotográfico y el hide si pretendemos permanecer relativamente cerca de la acción, tanto si es para corregir errores sobre el terreno como por temor a dejar el costoso equipo “abandonado” en plena naturaleza.
La colocación de los artilugios debe efectuarse fuera de la vista del animal que pretendemos fotografiar y en el menor tiempo posible, aunque ciertamente en la mayoría de las ocasiones este proceso suele eternizarse, al menos en la primera jornada. Posteriormente, tenemos que camuflar toda la parafernalia instalada con telas o redes de camuflaje. Una vez concluida esta fase nos ocultaremos para observar si el sujeto acepta de buen agrado los nuevos objetos que han invadido su espacio, ya que de no ser así no nos quedará más remedio que recoger todo y probar suerte con otro individuo o en otra temporada.

Como ya se ha comentado, esta técnica incrementa aún si cabe la dificultad inherente que siempre acompaña a la fotografía de fauna salvaje, pero lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones la dificultad que entraña una determinada técnica fotográfica es directamente proporcional a la espectacularidad de las imágenes captadas. Aquí los resultados son exiguos y se hacen de rogar, pero vale la pena intentarlo cuando vemos la belleza y espectacularidad de las resultados obtenidos, lo que nos hará olvidar las interminables y agotadoras jornadas que hemos dedicado y nos empujará una y otra vez a adentrarnos en este particular y maravilloso universo que es la fotografía de alta velocidad.

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Recogida del estornino al dormidero http://www.asafona.es/revista/?p=186 http://www.asafona.es/revista/?p=186#comments Tue, 01 Mar 2011 10:53:18 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=186

Son muchas las ocasiones en las que para captar el momento que estamos viviendo con la cámara se hace complejo, bien sea por condiciones de luz extremas combinado con movimientos rápidos del sujeto o simplemente limitaciones en la distancia y objetivos que en ese momento tenemos. Actualmente el vídeo HD que incorporan los modelos de las cámaras facilita la toma de secuencias entre fotografía y fotografía. Aunque el fotógrafo de naturaleza en general considera que cada cosa es para lo que es, el poder contar con fotografía y vídeo en el mismo cuerpo en según que ocasiones nos ayuda a documentar a través de nuestra cámara situaciones como la que se explica en este artículo. ” La recogida al dormidero del estornino en la laguna de Sariñena, Huesca “

Todo ocurrió el 22 y 23 de enero de 2010, durante el checkin previo de localizaciones para un grupo de fotógrafos catalanes que venían a conocer Monegros, a través de Tarannà viajes, agencia con la he colaborado durante algún tiempo como “locations guide” para diferentes rutas fotográficas por Aragón.

Un día antes del comienzo de todos los talleres de fotografía, normalmente ya estas en la zona, comprobando punto por punto el estado de las pistas, tiempo de recorrido de las localizaciones y hora exacta de cada una para obtener la mejor luz. En esta ocasión venían 13 fotógrafos catalanes a pasar el fin de semana a Sariñena y el viernes por la tarde a última hora al acercarme a uno de los observatorios de  la laguna de Sariñena, algo en el cielo encima de mi, me llamó la atención. Una gran nube de estorninos (Sturnus unicolor) sobrevolaba a unos cientos de metros en frente mío. Detuve el coche a un lado del camino y con sigilo me dirigí al maletero para coger la cámara. Coloqué en la cámara un tele-zoom, el 80-200mm f/2.8 + un duplicador x 1.4. De un lado a otro del bando de estorninos, se iban uniendo pequeños grupos.

Cada vez el número de individuos iba creciendo. Las luces de la tarde con el sol que había caído y el cielo enmarañado por las nubes en el horizonte disminuían la claridad de la toma. Las condiciones no eran muy alentadoras así que cámara en mano y antes que oscureciese más, utilicé un ISO 1600 para que al menos la velocidad no bajase de 1/500, éste era el tope con mi diafragma a f/2.8. en modo Manual.

Mis primeras tomas, por mucho que quisiera solo podían recoger una pequeña parte de ese bando enorme en vuelo. Era tal el número de estorninos que el rango focal de mi objetivo 80mm – 200mm me permitía apenas capturar algunas siluetas en formación y poco más. Disparé en distintas distancias focales y enseguida viendo que la luz disminuía no me quedó más remedio que pasar a la acción, “el video HD”. Algunos modelos como la Nikon D90 permiten hacer simultáneamente vídeo a través del Live View (modo de visualización directa en pantalla LCD) y en el momento que deseamos apretar el disparador para realizar una ráfaga concreta, que en mi caso al ser en RAW no pasaba de 4 disparos por segundo.

Llegados a este instante, y con la cámara dispuesta para capturar las secuencias en Video HD, y los mismos ajustes que para las fotografías tomadas ( ISO 1600, Modo Manual, Medición Matricial) decidí cambiar el objetivo, colocando el todo terreno, mi 18-200mm VR f/3.5-5.6, para así ganar amplitud en las tomas y poder coger el bando completo, que era donde estaba lo singular del momento. El bando se movía cada vez más de norte a sur y este a oeste y su número había crecido considerablemente. La luz también había mermado pero con un plano ahora mayor del angular de 18mm conseguía recoger en conjunto los movimientos casi perfectos y sincronizados de los miles de estorninos que sobrevolaban mi posición. A través del LIVE View y apoyado sobre el capó de mi vehículo iba grabando las secuencias de su continuo ir y venir.

El límite de las secuencias en la D90 es de 4 minutos, así que entre una y otra dejaba descansar al menos un minuto o dos el sensor para evitar así su calentamiento y la existencia de hot pixels o ruido. Esa tarde y durante unos veinte minutos aproximadamente estuve grabando los movimientos acompasados del bando hasta que finalmente a unos doscientos metros al frente del camino, la nube bajó de inmediato y en cuestión de segundos, no más de treinta, se recogió como en la lámpara mágica de Aladino, en el dormidero. Mi posición coincidía a contraluz con las últimas luces del crepúsculo, situación ésta que me permitió captar las siluetas de los estorninos introduciéndose en los carrizales, durante ese breve instante de tiempo.

La mayoría de las secuencias que había realizado eran paneos y planos largos del vuelo del estornino sobre mí, pero a pesar de haber utilizado el 18-200mm, algunas secuencias no mostraban en conjunto todo el esplendor de la escena, pero de cualquier manera, la experiencia vivida había merecido la pena, con o sin grabación.

Al día siguiente y a la misma hora, el director de la expedición de Tarannà y yo comentamos la posibilidad y acordamos compartir dicha experiencia con los asistentes, pero evidentemente a una distancia mucho mayor del punto de donde el día anterior había visto que estaba el dormidero, ya que no es lo mismo un vehículo parado en mitad del camino, que un grupo de fotógrafos con lo que ello conlleva. Decidimos dejar los vehículos en uno de los observatorios cercanos, a un kilómetro aproximadamente, ya que allí es más común se vean estacionados vehículos y las aves ya están acostumbrados a ello. Desde allí dentro del observatorio la mayoría pudieron ver el espectáculo sobre la laguna, en esta ocasión en su conjunto, divisando en el horizonte el bando enorme de estorninos y las siluetas de la nube en movimiento. Aquí ya pude tomar el restos de planos largos y generales, con los mismos ajustes del día anterior; a ISO 1600 y en vídeo HD a 720p (ya que este tamaño es más que suficiente),  y ayudado del tele-zoom 80-200mm f/2.8.

Sin duda, esta fue una experiencia que el grupo de fotógrafos catalanes posiblemente no olvidarán en mucho tiempo, y es que deja prueba de que la naturaleza no deja de sorprendernos en el momento que menos esperamos, pero que siempre por encima de todo ello esta el bienestar de nuestra fauna e intentar disfrutar de ella sin molestarla.

Cuando regresé a casa después de ese taller de fotografía y edité el contenido (cortar y ajustar las tomas de las secuencias ) quise incluirle un fragmento de música al vídeo, que acompañase a la experiencia y finalmente fue el último minuto de la parte coral final de la 9º sinfonía de Beethoven. El resultado de los casi treinta minutos de secuencias se quedó en un montaje de poco más de un minuto y que plasmó al menos la aventura de ese fin de semana. Poco tiempo después el vídeo se presentó al concurso Video Nikon 2009-2010 y quedó ganador en la tercera convocatoria, algo que sin duda me sorprendió gratamente y que seguramente permitió que más gente conociera aunque fuera a través de un vídeo resultón, uno de nuestros entornos naturales más bellos de Aragón.

Ver Vídeo:

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