Reflejos de Naturaleza » huesca http://www.asafona.es/revista La revista on-line de ASAFONA Tue, 17 Mar 2015 11:57:22 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.3.1 EL BOSQUE BLANCO http://www.asafona.es/revista/?p=4587 http://www.asafona.es/revista/?p=4587#comments Fri, 31 Jan 2014 22:00:31 +0000 Rafael Marzal Lamana http://www.asafona.es/revista/?p=4587 EL BOSQUE BLANCO

A principios de 2013, desde el departamento de marketing del Parque Faunístico de Lacuniacha se pusieron en contacto con varios fotógrafos de naturaleza aragoneses para sondear su disponibilidad  a fotografiar el Parque en invierno. Las imágenes irían destinadas a promocionar el Parque en invierno a través de una exposición fotográfica y de un libro. Los fotógrafos actuarían de manera altruista, consiguiendo únicamente la obtención de libros a precio reducido y que sus nombres aparecerían como autores de las fotografías en cuantos eventos se efectuaran.

El título del libro “El bosque blanco” es adecuado al contenido del mismo porque las 90 fotografías que contiene están tomadas con el Parque muy nevado, con un grosor de nieve que en algunos puntos superaba ampliamente el medio metro y que obligaba a transitar haciendo uso de raquetas. El formato del libro es cuadrado (21 x 21) con 185 páginas, bien encuadernado y de tapas blandas.  Es un libro visual pues de lo que se trata es de enseñar el Parque Faunístico a través de la imagen. Varías fotografías son a doble página. El texto es mínimo y comprende únicamente seis cuentos cortos que no ocupan más de una página cada uno de ellos y que hacen de entradilla a distintos aspectos identificativos del Parque. Todos los textos son obra de Isabel Iniesta responsable del departamento de marketing. Como he dicho antes, el libro se hace con la intención de promocionar Lacuniacha en invierno para que los visitantes no sólo acudan en los meses de primavera, verano y otoño. Os puedo asegurar que la experiencia de visitar ese entorno natural en los meses de invierno, y sobre todo cuando hay mucha nieve, es única. Los animales están mucho más receptivos a dejarse fotografiar, posiblemente porque la afluencia de gente es menor y están más tranquilos. El paisaje nevado es espectacular y el ambiente muy agradable.

A destacar que de los seis fotógrafos de naturaleza, cinco somos miembros de ASAFONA. Para mí fue muy agradable comprobar, al acudir aquel día al Parque, que iba a estar acompañado de estos amigos asafoneros: Javier Ara, Miguel Bellosta, Jorge Ruiz del Olmo y Eduardo Viñuales. Junto con el otro fotógrafo Pedro Montaner, pasamos una jornada muy agradable. Teniendo en cuenta la categoría de estos fotógrafos uno ya espera que las imágenes que adornan este libro sean estupendas, como así es.

El libro está editado por Bresca Editorial y Profit Editorial y está impreso por Liberdúplex. El precio de venta al público es de 15 EUR.

 

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Un día por los Mallos de Riglos http://www.asafona.es/revista/?p=3259 http://www.asafona.es/revista/?p=3259#comments Wed, 11 Apr 2012 11:49:11 +0000 Chavi http://www.asafona.es/revista/?p=3259

Una vez más me dirijo a Riglos. En esta ocasión he cambiado la cuerda y los pies de gato por la cámara y el objetivo.
La intención es hacer algún paisaje, buitres en vuelo y sobre todo ese precioso pajarillo que vuela como las mariposas “ el treparriscos “.

Al llegar a Ayerbe tomo dirección Loarre y a la altura del cruce del embalse de Las Navas giro a la izquierda, después llego a Sarsamarcuello, atravieso el pueblo y poco después alcanzo el mirador de los buitres. Esta amaneciendo y aprovecho para sacar fotos de los Mallos con las primeras luces, poco a poco la luz lo va cubriendo todo. Hace un frío intenso y hasta que el sol no caliente con fuerza no se crearán las corrientes térmicas que los buitres necesitan para volar.

Esta hora es la ideal para buscar treparriscos por las bases de los Mallos, puesto que la temperatura  es muy baja y los escaladores no han empezado su actividad, con la consiguiente caída de piedras que puede ser peligrosa para quien transita por la base de la pared. Sin tardar mucho localizo al primer treparriscos, esta ave es bastante confiada y me permite acercarme bastante, unos diez metros más o menos. Lo voy siguiendo y mientras localiza pequeñas arañas, yo le doy gusto al gatillo. Al rato el pájaro toma altura en la pared y desaparece.

Vuelvo a bajar al pueblo y deambulo por sus calles buscando algo que llevarme al objetivo. Fotos y  más fotos de los Mallos, me vuelvo a la carretera general para buscar otros puntos de vista y finalmente decido ir a comerme el bocata al mirador de los buitres.

Paso la tarde con mi antiaéreo disparando a todo buitre que pasa sobrevolando el “Macizo de los Fils” disfrutando de lo lindo. Rápidamente cae la noche y emprendo el camino de vuelta a casa, tan sólo una parada en el castillo de Marcuello para una última foto.

Hoy ha sido un buen día.

Fotografía y textos: Gerardo Santos (www.gerardosantos.net)

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Trabajando en la Hoya http://www.asafona.es/revista/?p=2258 http://www.asafona.es/revista/?p=2258#comments Wed, 31 Aug 2011 22:02:40 +0000 Jorge Ruiz del Olmo http://www.asafona.es/revista/?p=2258

Para  cualquier aficionado a la fotografía y la Naturaleza, Aragón evoca montañas nevadas con cumbres sobrevoladas por Quebrantahuesos y bosques otoñales que parecen salidos de la paleta de un pintor impresionista. Sin embargo, si algo caracteriza Aragón es la variedad y contraste de sus paisajes y entornos naturales. Para un fotógrafo eso es decir mucho, un auténtico paraíso.

Yo soy un apasionado de los ambientes extremos y  de los lugares que quizás por cotidianos se nos pasan por alto sus detalles. Yo fotografío fundamentalmente  estos lugares.

Para mí, La Hoya de Huesca es un escenario perfecto donde dar rienda suelta a la imaginación y un lugar donde la inspiración te viene a visitar continuamente. Espectáculos magníficos como la migración prenupcial de las Grullas en La Sotonera, los atardeceres ensangrentados de invierno o la similitud de algunos paisajes oscenses con los de Africa, hacen de la Hoya un laboratorio de ideas y proyectos que no se acaban.

Durante los últimos 4 años he estado buscando personajes y escenarios que plasmaran lo que para mí significa La Hoya. Al ser un territorio que transito continuamente debido a mi profesión, se trataba en suma de plasmar en imágenes lo que a menudo observaba con el paso de las estaciones.

Me convertí así en el reportero Tribulete de este territorio, con mi cámara, trípode, hide y mil cachibaches siempre encima. Además de observar los animales y adivinar sus movimientos, era necesario planificar con esmero el calendario natural y el momento de hacer las fotografías. Así, la floración de los Almendros tenía unas semanas concretas de Marzo o el ciclo vital de  las Mariposas Isabelinas unas pocas noches de Abril.

La planificación es imprescindible a la hora de abordar un territorio, de otro modo se solapan en el tiempo la época de nidificación de muchas especies de aves y se pierde una luz preciosa que perdura sólo en primavera y que realza los paisajes.

Meses de planificación que requerían montajes de todo tipo, desde comederos invernales para aves, bebederos elaborados con cristal espía, cajas nido para Lechuzas, estudiar la profundidad de todo un rosario de charcas para luego las sesiones de hide flotante, cebar mamíferos a diario durante meses para acostumbrarlos a una zona concreta, etc..

Después de todos los meses de planificar y montar, vinieron las jornadas de hide en sí mismas. Todos sabemos que la inmensa mayoría de sesiones de hide acaban con un fracaso fotográfico, a veces por errores del fotógrafo o a veces porque la suerte no acompaña. Lo que realmente importa es perseverar, tener una idea buena y seguir a por ella hasta el final. Esto suele llevar tiempo, por eso la planificación es vital. Si nos falla un sujeto, tendremos otro a la vista o ya en preparación.

Por supuesto que tantas jornadas de hide en el campo te dejan una huella, consiguen que vayas aprendiendo un poquito más de esa especie o de ese lugar  hasta  que un día, con suerte, logres la imagen que buscabas. En el camino hacia la foto está lo mejor, la experiencia vital de ir adivinando y anticipando los movimientos del sujeto, buscar las luces mágicas  o superar las barreras técnicas para lograr plasmar una imagen soñada. Cuando se logra, el fotógrafo desarrolla un cariño especial por esas fotos que tanto nos han hecho sudar la camiseta, pero sobre todo y lo más importante, es que el fotógrafo para entonces ha conseguido enganchar sentimentalmente con el territorio que trabaja.

La visión que tiene ya no es la del primer día, está llena de matices y de sensaciones. Esos matices que hacen que  el mensaje de una foto cruce barreras y llegue al corazón de mucha y muy diversa gente.  Yo creo que es entonces cuando la fotografía se convierte en más personal, más auténtica. Ese es el estadio que todos queremos alcanzar para nuestras fotos, claro.

Pero eso sólo llega con el tiempo y dedicándole mucho esfuerzo. Por eso cuando acaba un proyecto, uno deja detrás de sí centenares de horas aguardando en en hide, muchos madrugones de los que te preguntas al cabo de unas horas ”pero qué coño hago aquí pelado de frío!”, muchas historias bonitas y alguna triste.

En fín, el fotógrafo vá dejando algo  de sí en cada proyecto. Al final, cuando uno ve el resultado de la historia que pretende contar siempre le parece que falta algo, que no ha conseguido contar el mensaje como pretendía al principio, que si esta luz no da frío, que si patatín y patatán…. Lo importante es haber dejado la visión personal de uno en cada imagen, con la máxima honradez posible, respetando lo que tenías delante y siendo coherente con quien eres y lo que puedes y no puedes llegar a hacer. Todos queremos ser como el gran Frans Lanting, pero somos lo que somos y tampoco pasa nada.

Cuando uno recoge el petate y acaba el trabajo, se acuerda de todos los buenos momentos vivídos en el campo, casi siempre en solitario, pero también con buenos amigos como Manu, Alfonso, Dani, Esteban, Javier, Juan Carlos, David o Gerardo. Sin la ayuda de los amigos no hubiese sido posible el trabajo.

En unos pocos meses las vivencias de todos estos años verán la luz en forma de libro. El trabajo estará hecho, con sus aciertos y desaciertos, otros proyectos ocuparán mi cabeza, pero siempre quedará en mí de manera imborrable las experiencias vivídas en la naturaleza de la Hoya.

www.jorgeruizphotography.com

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Volando entre buitres http://www.asafona.es/revista/?p=1382 http://www.asafona.es/revista/?p=1382#comments Sun, 01 May 2011 00:05:23 +0000 Alfredo Domenche http://www.asafona.es/revista/?p=1382

En plena huída de Saracusta, tras fracasar en su conquista, cabalgaba raudo y veloz hacia su Francia natal el caballero Roldán. La persecución estaba siendo ardua y agotadora, y el noble galo se veía amenazado por varios flancos. El acoso provocó que el caballero buscara una salida ascendiendo por la peña de Amán, que termina en un cortado cuya foz recorre el río Flumen.

Roldán tiró con fuerza de las riendas, deteniendo el corcel justo al borde del precipicio. Los perseguidores, seguros de haber dado caza a su presa, hicieron cabriolas con sus caballos y dieron mandobles al aire antes de acercarse al héroe francés. Este, para sorpresa de aquellos que le acorralaban, picó las espuelas y se lanzó al vacío. Ante los ojos de sus perseguidores, el corcel dio un salto tan prodigioso que, en lugar de precipitarse al fondo del cortado, consiguió llegar al otro extremo, estampando sus huellas, todavía visibles según algunos, sobre la peña de San Miguel

Conocer el lugar donde el caballero Roldán realizó tan prodigioso salto puede ser la excusa perfecta para acercarnos a este enclave de absoluta belleza, perteneciente al “Parque natural de la sierra y cañones de Guara”, en donde dos murallones de piedra, que llegan a alcanzar mas de 300 metros en caída vertical, escoltan la entrada a la cabecera del río Flumen.

De las dos peñas, la más accesible es la de San Miguel, en la que existe un parking para unos 12 vehículos a tan solo media hora de su cima. Para llegar a este parking podemos salir de Huesca por la carretera que pasa por Apiés o desde Nueno por la que pasa por Sabayés. En ambos casos seguiremos dirección Santa Eulalia de la Peña, y poco antes de llegar al pueblo, cogeremos un desvío a la derecha que, en aproximadamente un kilómetro, nos deja en el parking.

Desde aquí, seguimos por un sendero bien balizado, entre matorral mediterráneo, que nos acerca a la pared norte de la peña, en donde, unas clavijas y escaleras, nos ayudan sin gran dificultad a superar los últimos metros.

La imagen que encontramos no puede dejar a nadie indiferente: Al sur la gran extensión que forma la hoya de Huesca con sus campos de cultivo que, en primavera, convierten la hoya en un gran tapiz verde.

Al norte podemos llegar a apreciar alguna de las cumbres nevadas del cercano Pirineo y lo más espectacular, al este, la pared anaranjada de la peña Amán cayendo en vertical hasta el cauce del Flumen que cruza encajonado entre las dos peñas y desciende serpenteando hacia el embalse de Montearagón. Espectacular panorámica que, en días claros, alcanza al Moncayo y otras sierras del sistema Ibérico.

En la cima encontramos los restos de un torreón defensivo (Castillo del Sen), de un aljibe y de la ermita de San Miguel, del siglo XII. Junto al torreón encontraremos un panel interpretativo que nos ayudará a descubrir que aves podemos observar.

No son pocas las veces que me he acercado a disfrutar de este magnifico lugar, a contemplar sus vistas, a disfrutar de su silencio y, como no, cámara en mano, a fotografiar al buitre leonado en vuelo, ya que este es uno de los mejores lugares en donde podemos practicar este tipo de fotografía.

La fotografía en vuelo no es una disciplina fácil pero, en este caso, tenemos varios puntos a nuestro favor para poder hacer una buena captura. Su envergadura como lo predecible de la trayectoria de su vuelo, hacen del buitre leonado una presa fácil a los disparos de nuestra cámara. Un teleobjetivo con una longitud focal igual o superior a 300 será imprescindible.

Si además, contamos con motor ultrasónico en el enfoque y opción de enfoque continuo en nuestra cámara, tenemos muchos puntos a nuestro favor para conseguir unas buenas instantáneas. También tenemos que seleccionar, si tenemos la opción en nuestro objetivo, la distancia mínima de enfoque en la posición mas lejana, así acortamos el recorrido de este y hacemos que sea más rápido reenfocar a nuestro sujeto cuando se nos ha ido de foco.

Además de buitre leonado podemos observar otras aves como el alimoche, el colirrojo tizón, chovas piquirojas, avión roquero, currucas, mosquiteros… También, en periodo estival, podemos encontrarnos con algún quebrantahuesos o alguna águila real. En marzo, es fácil avistar sobre nuestras cabezas grandes bandos de grullas de vuelta a sus lugares de cría en el norte.

Tampoco podemos pasar por alto, y menos ahora en primavera, la diversidad de flores que nos encontraremos por el camino.  Hepáticas,  primaveras,  gamones,  vivoreras,  chicorias, orquídeas…  son algunas de las que nos acompañaran en nuestro paseo.

Identificación del itinerario:              S9/PR-HU 168
Tiempo medio ida y vuelta:              1 h.
Distancia:                                          620 m.
Desnivel:                                           135 m.
Grado de dificultad:                          Medio – Alto (Pequeños pasos equipados en roca)

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