EL GRAN CAÑÓN DEL RÍO VERO A NUESTROS PIES.
El pasado sábado 17 de febrero, realizamos la primera salida fotográfica de ASAFONA en 2018. El lugar escogido fue el Cañón del Río Vero, en el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara (Huesca).
Como bien dice el refrán “Al que madruga Dios le ayuda” y nosotros lo quisimos cumplir, pues a las 7.30 h ya nos concentramos en Colungo con el fin de estar preparados para fotografiar el amanecer. Para ello subimos al desvío de Asque, aunque en esta ocasión no pudimos disfrutar del esplendor de otros amaneceres. Sin el menor rastro de sueño en la cara, nos dirigimos al Mirador del Vero, donde nos esperaban las brumas mañaneras que cubrían el alto valle del río Vero y que se introducían en la garganta; esto nos permitió realizar fotos inesperadas e imaginativas, al mismo tiempo que íbamos descubriendo las cumbres nevadas del Pirineo central (Tres Serols, Tres Marías, Peña Montañesa, Cotiella, Aneto, Maladetas).
Emprendimos el camino al Tozal de Mallata, lugar conocido por sus magníficas vistas sobre el cañón y por contar con dos abrigos con arte rupestre visitables, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Hubo tiempo para almorzar, fotografiar rapaces (incluido el quebrantahuesos), contemplar el paisaje y viajar a la prehistoria gracias al arte rupestre. Continuamos la ruta por la Senda de los Pescadores para observar desde ella las caprichosas formas de erosión de las paredes calcáreas del Tozal de Mallata.
La siguiente parada fue el pueblo de Lecina, conocido por su milenaria Carrasca, también llamada La Castañera. Este monumental árbol, uno de los más conocidos de Aragón, nos abrió la puerta a este pequeño y cuidado pueblo del sur de Sobrarbe, con casas fortificadas, escudos, grandes chimineas y el pozo-fuente de Fuendios.
Tras la comida en O Cubierto de la plaza, nos dirigimos al aparcamiento de la Fuente de Lecina. De allí descendimos hasta el lecho del río para contemplar maravillados el importante caudal de la surgencia o Fuente Lecina, gracias a las precipitaciones caídas en la sierra durante el invierno. Tomamos el sendero del Rotizo, que une la Fuente de Lecina con la ermita de San Martín de la Choca, para recorrer el primer tramo de la garganta, pasando junto al azud medieval y el molino de Lecina.
Ya de regreso, “los supervivientes” al intenso programa hicimos una visita al “Mesón de Colungo”, regalándonos unas cervezas, refrescos, fotos y la mejor conversación, en la que no podía faltar un recuerdo al afamado Anís de Colungo.
Así concluyó esta jornada, de 12 horas intensas y de sol a sol, recorriendo uno de los rincones del Alto Aragón más bellos y sorprendentes.
EL GRAN CAÑÓN DEL RÍO VERO A NUESTROS PIES. El pasado sábado 17 de febrero, realizamos la primera salida fotográfica de ASAFONA en 2018. El lugar escogido fue el Cañón del Río Vero, en el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara (Huesca). Como bien dice el refrán “Al que madruga Dios le ayuda” y nosotros lo quisimos cumplir, pues a las 7.30 h ya nos concentramos en Colungo con el fin de estar preparados para fotografiar el amanecer. Para ello subimos al desvío de Asque, aunque en esta ocasión no pudimos disfrutar del esplendor de otros amaneceres. Sin el menor rastro de sueño en la cara, nos dirigimos al Mirador del Vero, donde nos esperaban las brumas mañaneras que cubrían el alto valle del río Vero y que se introducían en la garganta; esto nos permitió realizar fotos inesperadas e imaginativas, al mismo tiempo que íbamos descubriendo las cumbres nevadas del Pirineo central (Tres Serols, Tres Marías, Peña Montañesa, Cotiella, Aneto, Maladetas).Emprendimos el camino al Tozal de Mallata, lugar conocido por sus magníficas vistas sobre el cañón y por contar con dos abrigos con arte rupestre visitables, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Hubo tiempo para almorzar, fotografiar rapaces (incluido el quebrantahuesos), contemplar el paisaje y viajar a la prehistoria gracias al arte rupestre. Continuamos la ruta por la Senda de los Pescadores para observar desde ella las caprichosas formas de erosión de las paredes calcáreas del Tozal de Mallata.La siguiente parada fue el pueblo de Lecina, conocido por su milenaria Carrasca, también llamada La Castañera. Este monumental árbol, uno de los más conocidos de Aragón, nos abrió la puerta a este pequeño y cuidado pueblo del sur de Sobrarbe, con casas fortificadas, escudos, grandes chimineas y el pozo-fuente de Fuendios. Tras la comida en O Cubierto de la plaza, nos dirigimos al aparcamiento de la Fuente de Lecina. De allí descendimos hasta el lecho del río para contemplar maravillados el importante caudal de la surgencia o Fuente Lecina, gracias a las precipitaciones caídas en la sierra durante el invierno. Tomamos el sendero del Rotizo, que une la Fuente de Lecina con la ermita de San Martín de la Choca, para recorrer el primer tramo de la garganta, pasando junto al azud medieval y el molino de Lecina. Ya de regreso, “los supervivientes” al intenso programa hicimos una visita al “Mesón de Colungo”, regalándonos unas cervezas, refrescos, fotos y la mejor conversación, en la que no podía faltar un recuerdo al afamado Anís de Colungo. Así concluyó esta jornada, de 12 horas intensas y de sol a sol, recorriendo uno de los rincones del Alto Aragón más bellos y sorprendentes.
Publicado por Asafona en Jueves, 1 de marzo de 2018